lunes, 26 de noviembre de 2007

Cita y petición al más allá


Ahí va un fragmento del libro "Yo Claudio" de Robert Graves:

Si bien me he visto obligado a protegerme legalmente contra todo tipo de libelos, me esforzaré al máximo, querida Livia, por no montar un espectáculo tan desagradable como un juicio por traición contra cualquier tonto historiador, caricaturista o compositor de epigramas que quiera convertirme en blanco de su ingenio o su elocuencia. Mi padre Julio César perdonó al poeta Catulo los más sucios pasquines que se puede imaginar. Escribió a Catulo que si trataba de demostrar que no era un adulón servil como la mayoría de sus colegas, ya lo había demostrado a fondo, y que ahora podía dedicarse a otros temas más poéticos que las anormalidades sexuales de un estadista de mediana edad. ¿Querría cenar con él al día siguiente y llevar consigo a cualquier amigo que se le ocurriera? Catulo aceptó y desde entonces fueron amigos. Usar la majestad de la ley para vengar algún pequeño acto de resentimiento personal es hacer confesión pública de cobardía, debilidad y espíritu innoble”.

La carta la escribe el emperador Augusto a su mujer Livia. Hay que ver lo listos que eran estos romanos y lo poco que se nos ha pegado.
P.D.: Señor Graves, que en paz descanse, soy un ignorante de la vida que ha colgado en Internet un fragmento de su obra más célebre, evidentemente sin su consentimiento. Espero que no se sienta molesto por esta usurpación allá donde esté pues es importante para mí que sepa que lo hago desde la admiración más profunda. No obstante, abusando de su confianza, quisiera pedirle un pequeño favor más. ¿Sería mucha molestia que, cuando se dirijan a usted los señores de la SGAE para proponerle el cobro de algún tipo de canon a este humilde asalariado por el uso indebido de material ajeno, hablara usted en mi favor? Le estaría eternamente agradecido pues si no me equivoco ya lo estoy pagando por el reproductor mp3, los cd's y dvd´s vírgenes que tengo, la memory stick que uso para los documentos del trabajo y la tarjeta de memoria del teléfono móvil. Seguramente desconozca el significado de estos artículos pero créame cuando le digo que se trata de bienes de primera necesidad. Aún mediando usted y para serle sincero no albergo esperanzas pues soy consciente de que la cosa está muy chunga pero el mero hecho de intentarlo sería más que suficiente para confortarme. Gracias por su atención.

"Beowulf", "Juntos, nada más" y la vida sigue...

Este fin de semana me lo he tomado cinéfilamente y he obtenido resultados divergentes respecto de las dos películas que he visto. Así pues:
-- "Beowulf": un error más en mi larga trayectoria de errores cinematográficos. Borrado de disco duro a la salida del cine y a otra cosa. Los efectos especiales ni chicha ni limoná, la historieta a medio camino entre coñazo soporífero y tortilla de patatas sin sal, la interpretación... pues ni idea y la gracia de que esté hecha digitalmente con ordenadores súper potentes y chachis pirulis casi que lo peor. Joder, que se nota que te cagas. Ahí va el Robert Zemeckis todo orgulloso y te dice "Mira lo que he hecho chavalote, ¿a que parecen reales?". ¡Ni de coña! te abres el "paint" en el ordenador y en un plis plas dibujas un muñecote con más sentimientos que los protagonistas de este bodrio. Da la sensación de que pretende ser una historia épica y al final se queda en una versión de “Shrek” pero sin los chistes (imagínate), con dragón incluido. En fin, que una mierda de vaca me inspira sentimientos más profundos. Únicamente se la recomendaría a los muy fans de "Power Rangers"(cuya calidad es equiparable) o personas con problemas serios de insomnio, afección que garantizo se cura pasados los primeros 15 minutos.
-- "Juntos, nada más": agriado por la pésima experiencia del día anterior me voy al cine con la esperanza de encontrar algo más sencillo y sin pretensiones de grandeza, me la juego con el cine francés a pesar del cartel que anuncia pastelón sin anestesia y gratamente me encuentro con una película amable, divertida y cargada de buenas intenciones. De esas que te tienen sonriendo la mayor parte del tiempo y te dejan buen sabor de boca. Quizás no sea la película del año y habrá quien entienda que tantos buenos sentimientos juntos resultan inverosímiles pero vaya, de vez en cuando pues tampoco viene mal verle el lado positivo a las cosas que para desgracias ya tenemos el periódico y las noticias. Tierna y bien interpretada. Yo personalmente no puedo decir nada malo de ella sino todo lo contrario. Recomendable para quienes quieran pasar un rato agradable o necesiten ahuyentar el mal humor.

Resultado final: la indigestión del sábado se me fue con la manzanilla del domingo. No me quejo.
Hoy lunes me casco ocho horas de estresante trabajo ininterrumpido, veo a mi jefe paseando de un sitio a otro durante toda la mañana con muchos papeles en la mano que dudo siquiera él sepa para que sirven ni qué debe hacer con ellos y me compro el periódico a la salida para relajarme (y por los cupones del coleccionable que estoy haciendo que si no me quedo sin la maleta). Al parecer fuera de las salas de cine el mundo sigue tan bien como siempre y me siento profundamente afortunado al descubrir que un día más a ninguno de esos que tienen un botón rojo sobre la mesa de su escritorio se le ha ocurrido aún pulsarlo para ver que pasa. Qué alegría. Habrá que celebrarlo con una buena siesta.