lunes, 26 de noviembre de 2007

"Beowulf", "Juntos, nada más" y la vida sigue...

Este fin de semana me lo he tomado cinéfilamente y he obtenido resultados divergentes respecto de las dos películas que he visto. Así pues:
-- "Beowulf": un error más en mi larga trayectoria de errores cinematográficos. Borrado de disco duro a la salida del cine y a otra cosa. Los efectos especiales ni chicha ni limoná, la historieta a medio camino entre coñazo soporífero y tortilla de patatas sin sal, la interpretación... pues ni idea y la gracia de que esté hecha digitalmente con ordenadores súper potentes y chachis pirulis casi que lo peor. Joder, que se nota que te cagas. Ahí va el Robert Zemeckis todo orgulloso y te dice "Mira lo que he hecho chavalote, ¿a que parecen reales?". ¡Ni de coña! te abres el "paint" en el ordenador y en un plis plas dibujas un muñecote con más sentimientos que los protagonistas de este bodrio. Da la sensación de que pretende ser una historia épica y al final se queda en una versión de “Shrek” pero sin los chistes (imagínate), con dragón incluido. En fin, que una mierda de vaca me inspira sentimientos más profundos. Únicamente se la recomendaría a los muy fans de "Power Rangers"(cuya calidad es equiparable) o personas con problemas serios de insomnio, afección que garantizo se cura pasados los primeros 15 minutos.
-- "Juntos, nada más": agriado por la pésima experiencia del día anterior me voy al cine con la esperanza de encontrar algo más sencillo y sin pretensiones de grandeza, me la juego con el cine francés a pesar del cartel que anuncia pastelón sin anestesia y gratamente me encuentro con una película amable, divertida y cargada de buenas intenciones. De esas que te tienen sonriendo la mayor parte del tiempo y te dejan buen sabor de boca. Quizás no sea la película del año y habrá quien entienda que tantos buenos sentimientos juntos resultan inverosímiles pero vaya, de vez en cuando pues tampoco viene mal verle el lado positivo a las cosas que para desgracias ya tenemos el periódico y las noticias. Tierna y bien interpretada. Yo personalmente no puedo decir nada malo de ella sino todo lo contrario. Recomendable para quienes quieran pasar un rato agradable o necesiten ahuyentar el mal humor.

Resultado final: la indigestión del sábado se me fue con la manzanilla del domingo. No me quejo.
Hoy lunes me casco ocho horas de estresante trabajo ininterrumpido, veo a mi jefe paseando de un sitio a otro durante toda la mañana con muchos papeles en la mano que dudo siquiera él sepa para que sirven ni qué debe hacer con ellos y me compro el periódico a la salida para relajarme (y por los cupones del coleccionable que estoy haciendo que si no me quedo sin la maleta). Al parecer fuera de las salas de cine el mundo sigue tan bien como siempre y me siento profundamente afortunado al descubrir que un día más a ninguno de esos que tienen un botón rojo sobre la mesa de su escritorio se le ha ocurrido aún pulsarlo para ver que pasa. Qué alegría. Habrá que celebrarlo con una buena siesta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que tal estamos, por fin te escribo desde la tierruca. Cada vez más interesante tu blog, no se te ocurra dejarlo. Yo he leído Persepolis y no tiene desperdicio como ejemplo de rebelión interna contra la intolerancia. Prueba con el comic Pyong Pyan de Guy Deslise, ya te lo dejaré cuando vengas, esta más enfocado al humor pero refleja muy graficamente, valga la redudundancia, la situación surrealista de COrea del Norte. Hay cantidad de comics con temática social o de denuncia, cualquiera de Jose Sacco esta bien, Palestina, el mediador, Gorazde. Un abrazo mister,